La respuesta rápida y fácil a la pregunta del titular sería sí: merece la pena colocar una alarma en casa. Pero eso sería en un mundo de blancos y negros, sin matices.
La realidad es que con el alza de la cesta de la compra, la inflación, la subida de la luz, el gas y los gastos en general, sumado a la propia estabilidad laboral de buena parte de la población, añadir más gastos al mes es algo que conviene realizar con la cabeza fría.
Es importante elegir con sensatez los gastos fijos de nuestra vivienda para llegar a fin de mes sin apreturas y poder dormir tranquilos. Claro que hay gastos que son también una inversión y además nos hacen dormir más tranquilos incluso, ya que nuestros bienes están protegidos. Ahí es cuando dejamos de ver la idea de poner alarma en casa como un lujo innecesario y pasa a ser una opción más que favorable.

La tranquilidad que no tiene precio
La felicidad que genera acabar con ciertas incertidumbres es un valor difícil de calcular. Visto así, instalar una alarma en casa podría considerarse un gasto barato, en comparación a los beneficios que te aporta. Entre ellos, poder irte de vacaciones sabiendo que tus posesiones más queridas están a buen recaudo y que, ante la más mínima amenaza a tu patrimonio, la alarma realizará su función para la que está diseñada, es decir, avisar a las fuerzas de seguridad y frustrar cualquier intento de robo.
Esa es una tranquilidad que se disfruta cuando uno está fuera de casa, pero también hay una tranquilidad quizá mayor que es la de dormir seguro en tu propia casa gracias al poder disuasorio que tiene toda buena alarma.
El refrán de más vale prevenir que lamentar se ajusta a la perfección en este caso. Porque en la mayoría de los casos, basta la simple pegatina con el logo de la empresa de seguridad para que los ladrones elijan otro destino para sus prácticas delictivas.
Si en la antigüedad se colocaban diversos amuletos y símbolos para ahuyentar a cualquier amigo de lo ajeno (espíritus incluidos), en los tiempos actuales el mejor modo de evitar sorpresas desagradables es algo tan sencillo como instalar una alarma. No olvidemos que los robos con fuerza e intimidación aumentaron en España un 26% en 2022 en comparación con el año anterior.
Todos los indicadores confirman algo que era vox populi: la criminalidad, tras la pandemia, ha crecido. Vivimos más expuestos a la inseguridad ciudadana por lo que toda precaución es poca, por lo que colocar una alarma en tu domicilio o en tu empresa es una medida más que razonable.
Más ventajas de colocar una alarma
Una alarma, como ya se ha adelantado, conecta de manera inmediata con la policía, lo que disuadirá casi al instante a los asaltantes, al tiempo que facilita su detención. Además, si hay cámaras de vigilancia instaladas en la finca, se conseguirá una mayor seguridad, más datos y pruebas para identificar a los delincuentes y contribuir a reducir esa cifra de criminalidad al alza.

La casa se revaloriza. Si estás pensando en ponerla a la venta o lanzarla al mercado del alquiler, contar con una alarma es un punto extra que los futuros compradores o inquilinos valorarán en la mayoría de los casos. Se puede negociar, sobre todo en el caso del alquiler, cómo pagar esa cuota, si la asumirá el arrendador, el arrendatario o se puede dividir entre los dos.
También es importante conocer que hay diversas modalidades de pago a la hora de instalar una alarma, en función de los servicios asociados que se contraten, la cobertura, si incluye sistemas de monitoreo, control remoto vía app y etc.
Y es que la tecnología de lasa alarmas nunca había sido tan avanzada: detectores de movimiento en puertas y ventanas, cámaras de seguridad, control desde el teléfono móvil, alarma por wifi...son muchas las variables que entran en juego a la hora de elegir un sistema de seguridad perfecto para nuestra vivienda.
Una decisión, en suma, que solo trae beneficios.
