La revisión de sistemas de videovigilancia es algo que debe realizarse cada cierto tiempo. Al fin y al cabo, los diferentes elementos, como las cámaras de seguridad, van perdiendo sus características originales o se van quedando desfasados. Ante esta realidad, tenemos que prestar atención a una serie de señales que nos indican si hay que comprobar o no el estado de los equipos de la comunidad.
Ha llegado el momento de la revisión de los sistemas de videovigilancia si...
Mantener el sistema de seguridad de la comunidad de vecinos es fundamental. Un pequeño fallo puede traernos consecuencias desagradables, que van desde un incremento en la percepción de inseguridad hasta daños físicos. Para no llegar tan lejos, estas son las señales que nos avisan de que la revisión debe hacerse pronto.
El vandalismo no deja de crecer
Si en la comunidad van apareciendo signos de vandalismo, es momento de analizar los sistemas de seguridad. Si funcionaran a pleno rendimiento, los responsables de las pintadas u otros daños que hemos encontrado no los habrían hecho. Las defensas les habrían mantenido alejados gracias al efecto disuasorio que generan.
Quizás las cámaras que utilizamos se han quedado obsoletas o el control de accesos no cumple su función. En cualquier caso, es fundamental para el bienestar y seguridad de los vecinos que hagamos una revisión exhaustiva y a fondo del estado del sistema en sí.
Las cámaras capturan imágenes de mala calidad
Un sistema de videovigilancia que no proporciona imágenes nítidas pierde gran parte de su utilidad. Si las cámaras de seguridad en comunidades capturan grabaciones sin el nivel de detalle necesario para identificar rostros o matrículas, es una señal clara de que ha llegado el momento de actualizarlas.
Las cámaras antiguas suelen presentar problemas como baja resolución, interferencias en la imagen o fallos en la visión nocturna. Además, el desgaste por el paso del tiempo y la falta de mantenimiento pueden afectar al rendimiento. Al final, nos quedamos con un mayor número de puntos ciegos, lo que atraerá a posibles vándalos o hasta ladrones. Por eso es igualmente esencial la actualización de software.
La cobertura es insuficiente
Las zonas sin vigilancia se convierten en puntos débiles y en accesos para cualquier maleante. Una vez se descubra su existencia, lo más probable es que se aprovechen las vulnerabilidades, que deben solventarse en el menor tiempo. Pero antes es preciso que estudiemos dónde está el fallo que ocasiona este problema o que hagamos una evaluación de riesgos y daños.
Quizás nos encontremos con unas cámaras mal ubicadas, áreas sin iluminación o una puerta que se abre con facilidad. De hecho, puede que el problema provenga de un cambio en la estructura en la comunidad, como la construcción de un nuevo edificio. Al no tenerse en cuenta en la planificación del sistema de videovigilancia, la cobertura se resiente, algo que hay que solucionar.
El mantenimiento es escaso
El sistema tiene que estar en condiciones óptimas de funcionamiento. De lo contrario, no cumplirá con su objetivo fundamental: proteger a la comunidad. Cuando se dan fallos en las alarmas o las cerraduras electrónicas, quizás estemos ante una falta de mantenimiento de cámaras o de otros equipos, que en los peores casos puede ser continua.
No debemos olvidar que el desgaste de los equipos es constante. El tiempo pasa su factura, al igual que las inclemencias del clima o el propio uso diario. El rendimiento va cayendo poco a poco y, cuando queremos darnos cuenta, el daño está hecho.
Señales de que tu sistema de videovigilancia es un coladero
En caso de que detectemos varias de las señales, debemos efectuar una revisión de los sistemas de videovigilancia en profundidad. Hay que asegurarse de que se encuentran en las mejores condiciones para que sean efectivos.
Si buscas un buen análisis, en Prevent estamos a tu disposición, contacta con nosotros sin compromiso.
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